martes, 2 de octubre de 2018

Cuando el cuerpo habla lo que la mente calla (Parte I)



La expresión física del malestar psicológico. Eso es la somatización. Dolores y malestar físico que se suceden sin ninguna explicación médica identificable. Síntomas recurrentes e injustificables que influyen muy negativamente en la vida de quién los padece. ¿Qué es somatizar? ¿Cuáles son los síntomas más frecuentes que se pueden encontrar? A continuación, todas las claves.

La salud mental y la física siempre van de la mano


Según la Real Academia Española somatizar puede definirse como transformar problemas psíquicos en síntomas orgánicos de manera involuntaria. Se pueden producir enfermedades psicosomáticas bien por estrés, problemas emocionales o emociones negativas. Actualmente, la mayoría de nosotros vivimos en una “sopa” donde conviven los tres anteriores; corriendo de un sitio para otro, un estilo de vida mediante el cual alcanzamos altísimos niveles de estrés.

Además, vivimos una gran cantidad de nuevas experiencias y situaciones que, al estar relacionadas de forma directa o indirecta con la responsabilidad –una exposición en clase, una reunión con un cliente o un viaje largo- nos suelen causar diferentes problemas emocionales -ansiedaddepresiónproblemas familiares…- y, por supuesto, las omnipresentes emociones negativas -rencor, celos, envidia…-.

Somatizar es la expresión física del malestar psicológico. No es un problema mental, sino consecuencia de la relación entre mente y cuerpo


Con el siguiente ejemplo, comprobaremos que esta situación es muchísimo más ordinaria de lo que podamos pensar; Mario, un chico de 14 años, acaba de retomar las clases en el instituto, ahora a principios de septiembre. Ya antes de empezar, llevaba un tiempo sintiendo dolores de estómago, diarreas y gases. Está temeroso de perder el control de la situación y ser el hazmerreír de sus compañeros. Por otra parte, su padre no entiende lo que le ocurre, y sufre constantes enfrentamientos con él en casa, situación que le produce todavía más estrés y agotamiento. Mario es muy exigente consigo mismo, e incapaz de pedir ayuda aun cuando sabe que no puede más.

Esta situación ficticia es el escenario de miles de personas al cabo del día, de las semanas e incluso de los años. Son tachados de cobardes, vagos y flojos, pero están manifestando –y sufriendo- en sus cuerpos lo que les preocupa, todo lo que pasa por sus cabezas.

Un amplio abanico de síntomas y dolencias


Según diversos estudios, cientos de personas acuden a los hospitales con diferentes problemas gastrointestinales, sexuales, respiratorios e incluso neurológicos causados por somatización. En ellos no existe un cuadro exacto de enfermedad, ni tienen agentes infecciosos, pero presentan unos síntomas que les producen malestar y, sobre todo, preocupación.

Son muchos y muy variados los síntomas que padecen las personas con problemas de somatización. Algunos son tan graves que pueden desencadenar algunos problemas físicos como los siguientes:

  • Síntomas gastrointestinales: diarrea, hinchazón, intolerancias alimentarias, dolores abdominales, flatulencias, úlceras en el intestino y estómago…
  • Síntomas sexuales: pérdida del deseo sexual, anorgasmia, falta de libido, impotencia, irregularidad en la menstruación…
  • Síntomas respiratorios y cardíacos: dificultades para respirar, mareos, dolores en el pecho y espalda, taquicardias, hipertensión arterial, sensación de ahogo y asfixia…
  • Síntomas neurológicos: debilidad muscular, convulsiones, amnesia, desfallecimiento, cefaleas…
¿Qué personas son más propensas a tener problemas de somatización? ¿Hay alguna forma de evitar somatizar y cuál es el mejor tratamiento? En el siguiente artículo terminaremos de conocer este molesto proceso, que a tantos preocupa, y trataremos de darle una solución.